Criticas - novedades

VADER (POL) «Solitude in Madness»

Nuclear Blast Records, 2020

AUTOR: Cesar Luis Morales

Se conoce el Fandom a toda esa gente que es aficionada a algo, en mayor o menor grado de fanatismo. Deriva del concepto inglés “Fan Kingdom” (el Reino Fan). Y de ahí salen rivalidades de la cultura Pop tan notorias como “Star Wars” Vs “Star Trek”, Marvel Comics Vs DC, Superman Vs Batman. ¡Colorea y aprende con Teo!

Lo que es indudable es que ya sabemos en qué bando se posicionó Piotr Pawel Wiwczarek hace la friolera de treinta y pico años. Es indudable que se tragó la trilogía de turno y lo flipó con el antagonista, así que, colgarse la guitarra y ponerse a elegir el nombre de su banda era fácil. ¿Quién era el más malo maloso de Universo? Pues eso, VADER. Y aquí, seguimos, 2020 y nuevo álbum de los polacos, “Solitude in Madness”. Once temas y apenas media hora; sí, en efecto, esto es la Blitzkrieg, la Guerra Relámpago. Abrimos con “Shock and Awe” a 1000 revoluciones por minuto, y antes de que te puedas dar cuenta, la banda te ha tragado, te ha triturado y te ha escupido hecho un guiñapo. Dos minutos, diecisiete segundos, no les hace falta más tiempo.

Hay gente que con cincuenta y pico tacos está tranquilamente en su casa, casi retirado y disfrutando puede que incluso de los nietos. No es el caso de Piotr que, con sus 54, sigue rascando las cuerdas de su guitarra y vomitando odio. “Into Oblivion” es un remolino furibundo que arrolla con crujientes riffs anclados en el Thrash, llevado por un magistral James Stewart como una bestia percusiva. Pero, sin tiempo apenas para que puedas darle un trago a tu cerveza, los polacos te vuelven a bombardear con “Despair”, 1:18. ¿Recuerdas la imagen del chino aquel que se puso delante de un tanque en las manifestaciones de la plaza de Tiananmen? Pues esto es lo mismo, pero con la diferencia de que el tanque va a velocidad punta y no ha parado. Un puto minuto y dieciocho segundos. Destrucción total.

Y ahora sí, ábrete bien de orejas para “Incineration of the Gods”, porque aquí hay variedad y, aunque no es innovador, si es un trallazo en toda regla: desde el inicio (con ese doble bombo marcado con precisión quirúrgica) a lo solos de guitarra, los multiples cambios de ritmo y todo condensadito en apenas tres minutos. “Sanctification Denied” aprovecha con maestría el trabajo de las cuerdas, viciosas, con un malicioso juego junto con el bajo, con destellos y solos discordantes a lo MORBID ANGEL. Claro que, a estas alturas de la película, comparar a una banda con la otra no procede, pero… es que esos solos discordantes son tan Trey Azagthoth. ¡Y seguimos para bingo! ¡A la rica bofetada Thrashy! “And Satan Wept”, sí, Satán lloró, y, no me extraña, de emoción al escuchar un tema tan cañero como este. O como “Emptiness”, empezamos tirando de palanca de tremolo, solo desquiciado y leña marismeña, y a sacarte las siete cervicales de su sitio, Thrash-Death o Death-Thrash o VADER arrasando con todo bicho viviente.

Y no llevaremos más de veinte minutos o así, pero es que esta gente no concede descanso. Y, ala, a correr como demonios. “Final Declaration” pasa a la velocidad de la luz acuchillando todo a su paso, para enlazar con “Dancing in the Slaughterhouse”, versión de sus compatriotas ACID DRINKERS, que si ya era corrosiva la original, ¡imaginaos convenientemente “vaderizada”! Y volvemos a los temas cortos, apurados y con una intensidad que hace pensar en que los VADER están compitiendo contra ellos mismos por acelerarse todavía más, aunque luego el resultado es de una nitidez pasmosa. ¡Esto hay que verlo en directo, fijo! Y para cerrar, bien crepitante, bien potente y bien balanceado, con cambios de ritmos, entro, voy, salgo, ¡mosh, circle pit y Wall of Death!, sí, lo veo, “Bones”.

Escuchado y hecha la review. Ahora si me disculpáis, voy a recoger los pedazos de mi cordura, y voy a taponar mis orejas para evitar que mi cerebro licuado se me escape por ellas. VADER lo han vuelto a hacer. Han vuelto a poner su nombre en lo más alto como uno de los malos más malosos del Universo. Solo con escuchar su nombre, uno ya tiembla.

Puntuación

Nota - 8.5

8.5

Nota

Escuchado y hecha la review. Ahora si me disculpáis, voy a recoger los pedazos de mi cordura, y voy a taponar mis orejas para evitar que mi cerebro licuado se me escape por ellas. VADER lo han vuelto a hacer. Han vuelto a poner su nombre en lo más alto como uno de los malos más malosos del Universo. Solo con escuchar su nombre, uno ya tiembla.

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