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Puntuación alta - recomendado

FIERCE CULT (ESP) «Where Humanity Ends»

Blood Fire Death, 2021 

AUTOR: Cesar Luis Morales

Seis de mayo de 1937: en esta fecha se marcó el fin de la edad dorada de los zepelines. Mientras realizaba las maniobras de atraque en Nueva Jersey, el Hindenburg estalló en llamas. De las 97 personas que viajaban a bordo, murieron 13 pasajeros y 22 tripulantes. Herbert Morrison, periodista que cubría el evento, pasaría a la historia al pronunciar la frase: “Oh, the humanity!” ¡Colorea y aprende con Teo!

Bien pensado, bastante poco ocurrió en aquel día. Como misántropo, la humanidad, bueno, ya sabéis, ¡psché! Bastante poco, como digo, sucedió. Solo al hombre se le puede ocurrir construir semejante artefacto, con un armazón de duraluminio (una aleación de aluminio, cobre, manganeso y silicio), aleación, por otra parte, bastante inflamable. Y, para dar fe de la estulticia humana, ¿con qué podemos rellenar semejante trasto? Pues, en efecto, oh, niños y niñas, con hidrógeno, un gas ligero como el helio pero altamente inflamable. ¡Oh, la Humanidad!

Sí, niños y niñas, ¡Oh, la Humanidad! Del conjunto de ideales elevados que nos debieran ser propios para definirnos como género humano – la compasión, la piedad, la empatía- poco, por no decir nada, nos es atribuible. Echad si os place (y si tenéis estómago) a cualquier sección de noticias. En cualquiera de sus vertientes, las noticias nos indican que La Humanidad poco de humana tiene. Para ponerle hilo musical a estas reflexiones, embarcaos conmigo en el viaje que nos propone FIERCE CULT con su primer opus, acertadamente titulado “Where Humanity Ends”.

“The Beginning…” es una breve intro de crujientes riffs que enlaza rápidamente con “One shot, one death” que cabalga a lomos Thrashys presentando una maquinaria perfectamente engrasada que despliega todo un repertorio de recursos e intenciones: riffs pesados y agiles, armónicos punzantes, batería bombardera y ágil cambiando de ritmos con fluidez pasmosa, voz rasposa y comprimida. Thrashy, Groovy y apenas he llegado a la mitad del tema. No, esto no son tres amiguetes que se han juntado por pasar el tiempo. “Share my death” sigue por la misma senda, sin dejar lugar a respiro, y la banda no quita el pie del acelerador un solo segundo. Mike Tyson lanzando uppercuts pasado de esteroides, así suena esto. Y una garganta que es una hirviente vomitona de odio y de rabia. Riffs imparables que van dando paso a puentes musicales que van ensamblando una pieza con otra, hasta llegar a un final donde ralentizan el ritmo para reventarte los tímpanos y las vértebras. “Choose your gun” sigue la misma línea inclemente de los primeros temas, y tiene esos momentos de brillantez tan PANTERA, o tan Dimebag para hablar con más propiedad, dónde la guitarra se dedica a hacer intrincadas filigranas sin perder en ningún momento la fiereza y la ritmicidad del ataque. “Anger” es, literalmente, eso: ira y cólera destilada y tres musicazos mezclándola con Metal brutote y extremo. Pero atentos al ominoso inicio de “Broken glass” y como la banda contiene el avance del tema. No se molestan en darle un acelerón inicial, si no que acumulan la tensión en el medio tiempo hasta que el tema, de manera natural y orgánica estalla en un cambio de ritmo ágil y predatorio. A la mitad, más o menos, de toda la tralla, llega el tema homónimo: “Where Humanity Ends” tiene ese inicio tan puramente Thrash, con esa manera de tocar la batería acelerada y machacona, dos redobles y a cortar los platos. Y a barullo. Cómo me gusta que el Metal se actualice y conserve las cosas buenas, porque las fórmulas magistrales siguen funcionando. “Feed on fear” desprende el Groove mamado de los LAMB OF GOD o de los PANTERA, sobre todo en esa manera de alargar las notas sobre el continuo golpeteo del doble bombo. Y de la misma manera, el punteo es de esos gloriosos momentos que te deja con buen sabor de boca para entrar en el siguiente tema. “Bite the hand” muestra la maquinaria perfectamente engrasada, haciendo lo que mejor saben hacer. Pero los fraseos vocales, que en la segunda vuelta doblan la velocidad, dándole esa cadencia sincopada es una de esas aportaciones que hacen que el tema gane enteros en un instante.

“There is something in my dreams” se mantiene contenida con esas chirriantes líneas de guitarra, continuos cambios de tempos y al final una tormenta metálica “made in FIERCE CULT”. Visto lo visto y oído lo oído, es garantía de calidad. Pero espérate que se desatan de nuevo con “Blood” tocado a 300 km/h, y con unos cortes y silencios que dan escalofríos. Y exhaustos, llegamos a la outro con “…Of the End” y vuelvo a pensar ¡Oh, la Humanidad!

Sin entrar en detalles concretos, la Humanidad y la humanidad, a fecha de hoy, dan bastante asco, cuando no profunda desazón y repulsa. Por suerte, todavía existen buenos momentos, buena música hecha por buenas bandas para acompañarlos, aunque sean momentos de misantropía total y FIERCE CULT aúna todo eso.

Puntuación

Nota - 9

9

Nota

Sin entrar en detalles concretos, la Humanidad y la humanidad, a fecha de hoy, dan bastante asco, cuando no profunda desazón y repulsa. Por suerte, todavía existen buenos momentos, buena música hecha por buenas bandas para acompañarlos, aunque sean momentos de misantropía total y FIERCE CULT aúna todo eso.

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