
El que me conoce sabe de mi gusto por los sonidos más cavernosos dentro del Underground extremo. Siempre me he jactado de disfrutar de la pesadez y oscuridad de determinadas bandas que han ido surgiendo en las ya más de 4 décadas desde la creación del Metal de Muerte.
Y es que la rotundidad sónica del rollo Doom dentro de una base puramente Death Metal es exactamente lo que llevan haciendo los americanos RIGOR SARDONICOUS desde hace ya más de 30 años, ni más ni menos que desde el año 1988, que es cuando se formaron.
“Risus Ex Mortuus”, su primera Demo del año ’94 la descubrí yo unos años después de ser editada y me pareció como si una apisonadora me pasara por encima. Andaba yo por esos años enfrascado en cosas como diSEMBOWELMENT o THERGOTHON o o SKEPTICISM o cosas yanquis como DUSK o EVOKEN y de repente me encontré con RIGOR SARDONICOUS, provenientes de Long Island, Nueva York. De ahí en adelante fue un no parar. La banda ha seguido activa, editando 6 discos completos y varios EP’s a lo largo de estos años. No de forma muy frecuente, pero si dejando auténticas joyitas para los amantes de las bajas frecuencias. De mis favoritos, sin duda, destacan su disco del 2008 titulado “Vallis Ex Umbra De Mortuus”, pero especialmente un split EP con PERSISTENCE IN MOURNING del año 2010,con un solo tema y que me dejó exhausto por su barbarism y cavernosidad.
Personalmente les daba por disueltos hasta que me enteré que Memento Mori (de nuevo) les iba a editar su séptimo larga duración, que es lo que me dispongo a reseñar ahora mismo.
Y sinceramente, no sé qué les ha pasado desde su último “Ego Diligio Vos” del 2012. Más de 11 años después, se han metido otra vez en un estudio y han registrado otra bomba nuclear de ultra pesado, brutalisimo y cavernicola Doom/Death Metal donde predominan las asfixiantes partes lentas, con un sonido instrumental que no deja resquicio a sonidos modernos o muy trabajados.
Esto es como ahogarse en un océano de bilis en el que te vas hundiendo lentamente sin posibilidad de escapar o encontrar la orilla.
Siguen siendo un dúo, formado por el bajista Glenn Hampton y por el vocalista y guitarra Joseph Fogarazzo y se les sigue viendo muy compenetrados a la hora de ejecutar su tortura sonora. Para vuestra información la banda y sus grabaciones no tienen baterías humanas, sino que se trata de una muy bien compuesta y altamente recomendable batería programada. De hecho, y especialmente este nuevo disco, suena muy natural.
La distorsión de las cuerdas, más allá de la gravedad y la purulencia, las voces de Joseph, no ya guturales, sino provenientes del esófago mismo, la pesadez y lo ‘tocino’ de la propuesta, hacen de este séptimo disco una maravilla al nivel de los mejores discos de alguna de las bandas antes citadas.
Y es que “Praeparet Bellum” me parece todavía más pesado y brutal que sus álbumes anteriores. No se han vuelto ni más técnicos ni más tranquilos ni menos cavernosos, sino más bien todo lo contrario. Una producción que le da más importancia a la oscuridad que a la limpieza, lo cual no significa que suene mal.
A algunos incluso les podría parecer minimalista el resultado final, en el sentido de que sin ser simple, que no lo es, podría parecer primitivo. Y lo es. Esto no tiene nada que ver con cualquier cosa moderna dentro del Doom. Esto va mucho más allá. Death Metal pesado y visceral solo para fanáticos de, frecuencias muy bajas y profundas.
Una verdadera maravilla para mí. No apto para los que sufran de ataques de ansiedad o problemas de depresión.
“Praeparet Bellum” se podría describir como la banda sonora para el principio del fin del mundo… estad preparados. Y avisados.
Puntuación
Nota - 8
8
Nota
Y sinceramente, no sé qué les ha pasado desde su último “Ego Diligio Vos” del 2012. Más de 11 años después, se han metido otra vez en un estudio y han registrado otra bomba nuclear de ultra pesado, brutalisimo y cavernicola Doom/Death Metal donde predominan las asfixiantes partes lentas, con un sonido instrumental que no deja resquicio a sonidos modernos o muy trabajados.






