
No sé si sabéis del origen de la palabra “Thy”. Realmente es un término antiguo que aparece sobre todo en la literatura del siglo XVI, en la época isabelina. Corresponde al actual pronombre posesivo “your”, quedando luego asociado a referencias más elevadas, como Dios. Pero si lo veis aparecer en una obra, sin miedo. ¡Colorea y aprende con Teo!
Así que tenéis THY ART IS MURDER, THE SINS OF THE THY BELOVED, THY LIGHT y un montón de bandas más que meten ese pronombre que ha quedado para lo poético. Así que “Su Aliento” o THYBREATH comparte palabras con dichas bandas, pero no sé si han sido ungidos con el hálito del Creador, porque son de esas bandas que respiran mala leche. Para los meapilas beaturrones ya sabemos que todos venimos del barro y que el Creador nos insufló el hálito de la vida; para los madrileños, bueno, de primeras nos dan la bienvenida a su tercer disco con la intro mal rollera de “Welcome to my Hell”. Así que hablarles de “halito divino”… No te digo yo que se les gire la cabeza 360 grados, pero miradas desdeñosas… seguro. A continuación entramos a saco con “All my hate”, un tema que apabulla con su Thrash cercano al Death, aunque también con sus secciones contenidas a medio tiempo, bien crujientes y rítmicas para que se pueda sacudir bien la cabeza y dejarte el cuello en cada verso.
Hay un momento en la segunda parte del siguiente tema, “Paranoia”, en el que se queda prácticamente parado con unos coros brutales, pero aun así se las arreglan para mantenerlo con pulso y con garra. “Dust” abre con una serie de ataques sincopados y enlaza las dos escuelas del Thrash, el más clásico y el más nuevo, incluso con pinceladas más Groove. Nos vamos a nombres como CHIMAIRA, como LAMB OF GOD… ¡ya sabes, bandas para el hilo musical de un ascensor! Y vamos, vamos, vamos que nos vamos, como van cortando en sincronía guitarras y bombos… Y qué bien combinan la voz rasgada y las limpias en los estribillos en “The Sea of Death”, consiguiendo un efecto dramático realmente inspirado. ¿Sabes lo que es “a barullo”? Pues “Bloodshot eyes” es eso, todos tocando a barullo pero sin la connotación negativa, ¡que limpito, definido y brillante está todo!
En un tema como “The Crab” parecen querer establecer un puente entre el Metal más clásico y los sonidos más brutos y cazurros del Metal actual y a ello ayuda toda la banda, los riffs más pesados y los más eléctricos, la combinación de ambas vocalizaciones. Aunque “Tears of Blood” vuelve por la senda más agresiva, ¡patada a la cara! Y a por otro tema, “Shut Up”, si es que ya con el título, te obligan a mantener un acojonado silencio con la brutalidad rítmica y las cascadas de riffs; y ¿por cierto, quién mantiene esa nota alta al final del tema? “Dead Flesh” sigue con su remolino de agresión sónica y vuelve a aparecer esa garganta infernal manteniendo notas altas… ¡Es curioso cómo esa nota, casi perdida entre toda la mezcla de instrumentos, es capaz de retrotraerme al Metal más ochentero así como a los PANTERA del “Cowboys from Hell”. Del mismo modo que “Horizons” tiene ese retrogusto, como he dicho, a Metal más clásico, con ese desarrollo a doble armonía vocal y esos solos épicos, que, para cerrar devienen en unos armónicos muy MAIDEN.
THYBREATH son descritos en muchas ocasiones como Thrash Metal, y sí, tienen Thrash para aburrir y saturar al fan más recalcitrante, pero… Como parte del trabajo de este humilde crítico musical (¡ojala mi trabajo remunerado económicamente fuese parecido a este!), está el escuchar un disco como “My own hell” cien, doscientas o las veces que sea necesario hasta sacarle el jugo. Y aquí, hay jugo, hay chicha, hay Thrash, hay Death, hay Metal, hay Groove… Hay bandas, como ya hemos dicho, que no creo que estén ungidas por el Hálito del Creador, pero que tienen hálito de creador y paren discos como este… ¡eso sí!
Puntuación
Nota - 9.5
9.5
Nota
Y aquí, hay jugo, hay chicha, hay Thrash, hay Death, hay Metal, hay Groove… Hay bandas, como ya hemos dicho, que no creo que estén ungidas por el Hálito del Creador, pero que tienen hálito de creador y paren discos como este… ¡eso sí!







