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Puntuación alta - recomendado

POLARIS (AUS) «The Death of Me»

Sharptone Records, 2020

AUTORA: Vir Cave Canem

Siempre sienta bien hacer críticas de grupos que consideras como uno de tus favoritos, porque puedes expresar con palabras lo que se produce en tu interior cuando lo escuchas, y dar a conocer ese conjunto de sentimientos infinitos, siempre alivia y enriquece.

Efectivamente, una de esas bandas es POLARIS, un quinteto australiano de metalcore formado por Jamie Hails (vocalista), Jake Steinhauser (bajo y voz), Rick Schneider (guitarra), Ryan Siew (guitarra) y Daniel Furnari (batería). Desde su fundación en 2012, han ido creciendo gradualmente con diferentes EPs, hasta que, en 2017 con su primer álbum, “The Mortal Coil”, este crecimiento fue mucho mayor y empezó a destacar como una de las promesas del metalcore moderno, siendo hoy en día uno de los grupos actuales más reconocidos en todo el mundo. Su nuevo álbum “The Death of Me”, fue publicado el pasado 21 de febrero, y creo que ha cumplido de sobra con las expectativas que su público y los seguidores de este género, como voy a intentar contaros a continuación.

“The Death of Me” se inicia con “Pray for Rain”, un tema que considero especial, y que, como una tormenta, comienza con brisas suaves y ecos sonoros y envolventes, que se van transformando progresivamente en sonidos más bruscos y rítmicos. Jamie se balancea entre una atmósfera calmada y unos screams arrolladores que están en continuo contraste, permitiendo descifrar la fragilidad que muestra la canción. “Hypermania”, solo respeta de la anterior la energía de ciertas partes, que aquí se ven constantes e infinitas, siendo la velocidad una característica ascendente, cuya culpa reside en la guitarra y sus riffs sucios, teniendo al bajo como ayudante y a la batería como compás. Tuve la suerte de ver a Polaris a finales de noviembre, y tocaron este track en directo, lo único que puedo decir es que cautivó al público de manera hipnótica y era imposible no mantener un movimiento frenético.

“Masochist” es una ventana al subconsciente, profundizando en el dolor mental de ser uno mismo y tener que enfrentarse a eso. Tiene diferentes toques musicales que permiten plasmar esa sensación de desamparo que sentimos al escucharla, y en la que tanto el post-hardcore como el pop-punk nos involucra en esa melancolía constante. La guitarra parece abrazarnos el corazón para mantener esa calidez que se ve acomodada por sus acordes, así como la voz y su impulso que se rompe en pedazos. Por otro lado, “Landmine”, insaciable, introduce la agresividad mediante blast beats, creando melodías pesadas y “sucias”, partícipes de ese incendio interior que se ve provocado por el solo de guitarra y el breakdown que te dejaría KO en el pit. A continuación, “Vagabond” permite sentir el ritmo del punk/hardcore y el progresivo, resultando diferente a los temas anteriores, ya que tiene una apariencia distinta que da la sensación de ser más alegre, y que, en gran parte, se debe al estribillo tan pegadizo. Al final de la canción hay un solo que crea unas vibes rockeras ochenteras que acaban haciendo a esta canción una de las más completas del álbum.

El sexto track se corresponde con el nombre de “Creatures of Habit”, en el que se perciben los estilos del metalcore y hardcore, incitando al movimiento completo del cuerpo. De nuevo, la guitarra transporta al oyente hacia melodías ágiles durante toda su duración, permitiendo al breakdown hacer su trabajo final en una atmósfera oscura y agitada donde te sientes desprotegido. Un tema algo más pop-punk y metalcore melódico es el que viene ahora, “Above My Head”, géneros perfectos para representar esa sensación constante del temor existente por perder a alguien, y que, de manera melódica, la guitarra acompaña de nuevo en este viaje a la introspección propia. Creo que uno de los temas que más tocan la fibra sensible es el próximo, “Martyr (Waves)”, mucho más tranquilo y emotivo gracias al instrumental que acaricia nuestra piel y a esas voces angelicales que reconfortan al más triste espíritu, y que, con su letra, puede rompernos en mil pedazos: “I’m giving up on the fairy tale, these dreams bring me nothing but pain. Believe that I meant every single word I said. When I said that when it comes, it comes in waves”.

Casi en el punto final de “The Death of Me”, aparece una canción desgarradora titulada “All of This Is Fleeting”, que me hace imposible no pensar en ese punteo de guitarra, ya que me recuerda al estilo de BREAKDOWN OF SANITY. Algo que se debe destacar es el breakdown (valga la redundancia), que, en mi opinión, se transforma en una grata sorpresa, ya que llega a ser inesperado. Para terminar, el último track es “The Descent”, nos da de alguna forma ese final más agridulce con el que nos merecíamos concluir, debido al éter en el que nos hace estar a través de ritmos doom, groove y progresivo, donde la realidad parece un sueño y la vida, un soplo de irrealidad, con la que se despide un riff pesado y atrayente.

A modo de conclusión, puedo decir que este álbum de POLARIS será uno de los mejores de metalcore de este año 2020. La banda consigue transmitir un gran número de emociones que se ven enfrentadas en la vida cotidiana, y contra las que luchamos también para poder mantenernos despiertos en un mundo que desborda caos y pensamientos negativos.

Puntuación

Nota - 9.5

9.5

Nota

A modo de conclusión, puedo decir que este álbum de POLARIS será uno de los mejores de metalcore de este año 2020. La banda consigue transmitir un gran número de emociones que se ven enfrentadas en la vida cotidiana, y contra las que luchamos también para poder mantenernos despiertos en un mundo que desborda caos y pensamientos negativos.

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Vir Cave Canem

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