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Puntuación alta - recomendado

MYTH OF I (USA) «Myth of I»

The Artisan Era, 2020

AUTOR: Cesar Luis Morales

El “Adagio de Albinoni” o el “Adagio en sol menor para cuerda y órgano” es una de mis composiciones favoritas. Independientemente de su origen, puesto que se dice que, en realidad, fue una obra compuesta por el musicólogo Remo Giazotto en 1945 y no por el músico italiano Tomaso Albinoni. Lo que es innegable es la calidad sonora, la melancolía contenida y el dramatismo implícito en esas cuerdas. ¡Colorea y aprende con Teo!

Lo que es cierto que, años después, hubo otro mago de las cuerdas que captó nuestra atención con su particular versión. El guitarrista sueco YNGWIE MALMSTEEM publicó en 1984 su álbum debut, “Rising Force”, donde nos encontrábamos en la intro del tema “Icarus’ Dream Suite Op. 4” con las notas del Adagio, y así nacía también el Metal Neoclásico. Todo iba bien, un sustain perfecto a través de su Fender Stratocaster, los arreglos de teclados y de repente… empezaba a correr, a meter 20000 notas más y ya se me jodía la magia. Es lo que tiene o tenía el sueco. No lo sé, dejé de seguirlo hace bastantes años, pero si reconozco que lo escuché mucho y tengo varios discos suyos. El asunto es que aquel guitarrista dio el pistoletazo de salida a muchos otros y a muchos álbumes de instrumentalistas excelentes. Me chiflaban CACOPHONY, MR. BIG, y gente del estilo.

¿Qué estilo? El estilo de grandes músicos que hacían que tocar un instrumento pareciese fácil. Luego, con los años, cuando aprendes algo de música, te das cuenta que no es así. Y que hay determinada gente que nace con unas habilidades y una pasión fuera de lo común. Tal es el caso de MYTH OF I. Ya hemos hablado en otra review de gente de este pelaje, en concreto de los POLYPHIA, de los “repelentes niños” del Math, Prog, de la polifonía, y de este estilo nuevo que huye de vocalistas y que busca el efectismo con el ataque planificado de cuatro músicos altamente cualificados (vienen del Berklee College of Music). Pero, algo hay que me atrae a estos discos como cantos de sirena, como la polilla a la llama. Y es un asunto tan sencillo como el hecho de que un solo de guitarra no es la excusa para construir un tema alrededor de él, sino más al revés: construimos un tema con todas estas partes para llegar a un climax en un solo abrumador. Y eso, niños y niñas, se nota.

Porque comencemos la odisea musical con “Pandora”: ruido de pájaros, un arroyo cantarín, unas notas acústicas y etéreas. Ya sé que no todo el disco va a ser así, pero me da igual. Y claro, “The Illustrator” entra con una filigrana que me enamora, teclados, complejidad en los tempos, polirritmicas por doquier, ramalazos bastante, bastante djent… ¡Dios, lo sabía! Como odio a esta clase de músico: el “repelente niño Vicente”, ya sabéis… Pero es que encima esta gente se preocupa de darle sentido a la música, que no sea una excusa para demostrar su habilidad digital. Alma, le dicen. “Cherophobia” abruma con un sonido Prog-Djent sobre el que danza una delicada pista de guitarra (no creo que sean más de dos, tres notas en sustain): la llama que titila en mitad del huracán. “Obsidian vale” tiene fraseos más jazzys (obviamente iba a salir antes o después), pero también unos pesadísimos teclados que nos llevan a otra etapa más etérea donde no buscan correr, sino crear atmosfera.

“Glass Castles” vuelve a crear un complejo entramado de melodías, polirritmos, teclados pero con la asombrosa capacidad de tener el suficiente groove para un buen headbanging. Y crean espacios, ¡joder! No están todos tocando a la vez, a saco, a 400 escalas por minutos, a compases de amalgama… No, en mitad de la canción, el batería es capaz de parar, meter un par de platos, quedarse en silencio y volver a entrar cuando el tema lo pide. Maravillas como “Neddlepoint”, con ese oscuro djent o el extenso “The Maze”, con sus distintos ambientes, melodías y como engancha perfectamente con la luminosa “Kodama”. Un pequeño tema de transición y entramos en los dos temas finales: “Felix Culpa”, armonioso y complejo, denso y juguetón… Y por último, “Panzer” que, en ocasiones, es como un tanque djent.

Abrumador si buscas algo sencillito para pasar la tarde. Abrumador si eres un estudioso de la música. Abrumador en muchos aspectos pero todos positivos: a nivel instrumental, a nivel compositivo… No es un disco fácil y para disfrutar de la experiencia MYTH OF I tienes que poner los cinco sentidos a trabajar. Es un disco exigente porque no hay duda que la gente que lo ha compuesto son también exigente y nosotros, como audiencia, no cumplimos con menos.

Puntuación

Nota - 9

9

Nota

Abrumador si buscas algo sencillito para pasar la tarde. Abrumador si eres un estudioso de la música. Abrumador en muchos aspectos pero todos positivos: a nivel instrumental, a nivel compositivo… No es un disco fácil y para disfrutar de la experiencia MYTH OF I tienes que poner los cinco sentidos a trabajar.

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