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Puntuación alta - recomendado

ANGOIXA (ESP) «Dystopia Digital»

Autoeditado, 2021 

AUTOR: Cesar Luis Morales

Imaginaos, oh, niños y niñas, escribir bajo un pseudónimo y que vuestro nombre falso sirva, ahora mismo, para describir determinados eventos. Kafkiano viene de Frank Kafka, pero el escrito checo se apellidaba así; quijotesco viene del personaje principal de la obra más notoria de Miguel de Cervantes. Pero… cuando nos enfrentamos a una situación distópica y totalitaria, utilizamos el término “orwelliano”, debido a las obras de Eric Arthur Blair, que pasó a la posteridad bajo el pseudónimo de George Orwell. ¡Colorea y aprende con Teo!

Y es que, como se suele decir, Orwell sólo se equivocó de año. Publicada en 1949 su novela más celebrada, “1984” asienta en nuestra mente el concepto de “Gran Hermano” y la distopía totalitaria tan absolutamente certera y, por desgracia, tan familiar y verídica. Así que, al contrario de lo que dice uno de los últimos lanzamientos de Netflix, “Don’t look up”, no, alzad vuestros ojos, o vuestras orejas en este caso y escuchad el último trabajo de los catalanes ANGOIXA, titulado, de manera bastante acertada “Distopía Digital”. Porque sí, estamos en el siglo XXI, y sí, estamos interconectados, vivimos en una aldea global, tenemos cincuenta redes sociales, pero… estamos tan solos, aislados, controlados y alienados.

“Desolació” abre con un potente y seco redoble de caja/bombo y unos pantanosos riffs inician este particular descenso a los infiernos. Reminiscencias de los medios tiempos del “South of Heaven”, solos melódicos y un gutural que te reventará los tímpanos. Un angustioso latido finaliza el tema para dar paso a un ataque frontal y enfurecido en toda regla, bajo los cánones del Death más cazurro, con “La crisàlide”, que nos recuerda que el Death surgió en aquella época dorada cuando el Thrash dejó de ser lo suficientemente agresivo. Pero, a pesar de todo, los solos son melódicos y emotivos, bien ejecutados y sostenidos. La producción es afilada como una navaja barbera, crujiente en todas sus notas y brillante en los ataques. Y los temas suenan como un cañón, soberbios, maduros, atrevidos y, si bien no innovadores en este género, solidos, bien pensados y ejecutados. “Regne de sang” se acelera en una furibunda tormenta decibélica, y allá se lanzan los cuatro músicos a una velocidad desfasada, acompañados de unos solos de guitarra muy a lo Trey Azagthoth, tirando de palanca.

“Els oblidats” sale con una cabalgada depredadora, que ya sabemos que el Thrash era muy lento y muy moña para las huestes del Death; brillan de nuevo unos increíbles solos de guitarra, melódicos y técnicos. Aparecen cambios de tempo que ralentizan la marcha del álbum pero que le aportan dinamismo e intensidad. Medios tempos tomados del Thrash, pero con la bestialidad inherente al Death. Chicha muy gorda para digerir de un solo bocado. “Monstres” tiene un inicio realmente ominoso, a pesar de la simplicidad de las notas tocadas. Avanza lento como una necrosis; lento, sí, pero inexorable. Como no podía ser de otro modo, se sobreviene la avalancha y la banda se lanza a un nuevo estallido de cólera musical y los dedos de Héctor Vázquez y de Robert García vuelven a tirar de sus seis cuerdas hasta los límites del instrumento. “Distopía digital” abre con un sonido más accesible, pero igualmente violento y ¡con que desesperación se lanzan los músicos a desgranar su misantropía! Por último, se lanzan con un dinámico y crujiente “La presó del pensaments”; pero, se lanzan de verdad, se arrojan al abismo, saltan con una furia insana y enajenada, en una carrera contra ellos mismos y contra el metrónomo; y lo consiguen, se desfasan, se superan y destruyen todas las barreras y todas las limitaciones.

Orwell sólo se equivocó de año. Por lo demás, el Gran Hermano (o Mark Zuckerberg) nos vigila. Y como decía al principio, no miréis hacia arriba. No, clavad vuestros ojos en vuestras pantallas, ocultaos bajo un “nick”, publicad imágenes de falsa felicidad. Y no, no leáis “1984” de Orwell o “Un mundo feliz” de Huxley. Pero, si por el contrario, decidís llevar a cabo alguna de las advertencias anteriores, descubriréis la “Distopía digital” en la que vivimos, y ahí, precisamente ahí, en lo más profundo y abyecto de la realidad, estarán los ANGOIXA para ponerle el hilo musical a tu epifanía.

Puntuación

Nota - 9

9

Nota

Orwell sólo se equivocó de año. Por lo demás, el Gran Hermano (o Mark Zuckerberg) nos vigila. Y como decía al principio, no miréis hacia arriba. No, clavad vuestros ojos en vuestras pantallas, ocultaos bajo un “nick”, publicad imágenes de falsa felicidad. Y no, no leáis “1984” de Orwell o “Un mundo feliz” de Huxley. Pero, si por el contrario, decidís llevar a cabo alguna de las advertencias anteriores, descubriréis la “Distopía digital” en la que vivimos, y ahí, precisamente ahí, en lo más profundo y abyecto de la realidad, estarán los ANGOIXA para ponerle el hilo musical a tu epifanía.

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