CRYPTWORM – «Infectious Pathological Waste» | Review
Me saco un ojo / Extremely Rotten, 2026

Banda: Cryptworm
Título: Infectious Pathological Waste
Formato: Álbum
Sello: Me Saco un Ojo / Extremely Rotten
Año: 2026
Estilo: Brutal Death
País: Reino Unido
CRYPTWORM vuelven a la carga con «Infectious Pathological Waste», un álbum que no pretende abrir caminos nuevos ni suavizar su propuesta, sino profundizar aún más en ese death metal pútrido, viscoso y absolutamente enfermizo que llevan años perfeccionando. Aquí no hay concesiones ni respiros: todo huele a descomposición, humedad y carne en proceso de licuefacción. Y lo mejor es que la banda suena más firme, más compacta y más segura que nunca.
El disco abre con «Gallons of Molten Hominal Goo», un título que ya anticipa lo que viene: riffs densos, infecciosos, arrastrados por una afinación baja y un tono que parece rezumar mugre. Destaca un riff final bastante llamativo, una rareza dentro de un estilo tan primitivo, pero que aquí encaja con naturalidad y demuestra que CRYPTWORM saben jugar con la estructura sin perder brutalidad.
«Drowning in Purulent Excrementia» y «Emanations of Corporeal Pyosis» continúan la línea: tempos pesados, atmósferas nauseabundas y un enfoque compositivo que prioriza la sensación de podredumbre por encima de cualquier claridad. La voz de Tibor Hanyi es, probablemente, su interpretación más extrema hasta la fecha: gorgoritos, gruñidos y sonidos que rozan lo inhumano, algo que destaco como uno de los puntos más impactantes del álbum.
La sección rítmica merece mención aparte. El bajo de Joss Farrington tiene un tono grueso, saturado y decadente, pura demolición, mientras que la batería de Jamie Wintle aporta una caja seca hipervitaminada y una pegada old school que sostiene todo el muro de sonido sin perder precisión. Es un trabajo rítmico que, sin buscar protagonismo, define gran parte de la identidad del disco.
En cortes como «Maimed and Gutted» o «Encephalic Feast», CRYPTWORM muestran su capacidad para mantener la tensión sin caer en la monotonía, jugando con cambios de tempo y pequeñas variaciones que mantienen la escucha viva dentro de un estilo que, por naturaleza, tiende a la repetición. Aquí, sin embargo, todo fluye con una naturalidad enfermiza.
La producción es deliberadamente sucia, húmeda y claustrofóbica, pero sin perder pegada. No es un sonido descuidado: es una elección estética que potencia la sensación de estar atrapado en un entorno fétido y orgánico. Incluso la portada de Skaðvaldur, grotesca y saturada de gore, refuerza esa identidad visual que acompaña perfectamente al contenido musical.
Como punto negativo, y conviene decirlo: el álbum es tan extremo, tan viscoso y tan centrado en su propio nicho que puede resultar inaccesible incluso para parte del público death metal. No hay melodía, no hay respiro, no hay variación estilística. Es un disco que exige un oyente muy concreto. Pero dentro de ese marco, CRYPTWORM entregan exactamente lo que prometen: death metal cavernoso llevado al límite.
En definitiva, «Infectious Pathological Waste» es, probablemente, su trabajo más sólido, cohesionado y repugnante hasta la fecha. Un álbum que no busca convencer a nadie fuera de su círculo, pero que dentro de él se siente como una auténtica declaración de principios: riffs infecciosos, voces inhumanas, atmósferas pútridas y una producción que huele a descomposición. CRYPTWORM siguen siendo una de las bandas más fiables del underground europeo cuando se trata de llevar el death metal a su forma más primitiva y nauseabunda.
Valoración
Puntuación - 8
8
Nota
CRYPTWORM regresan con “Infectious Pathological Waste”, un ejercicio de death metal cavernoso que lleva al extremo la crudeza, la podredumbre y la atmósfera opresiva que define a la banda. Con una producción deliberadamente sucia, riffs infecciosos y una ejecución demoledora, los británicos firman su trabajo más sólido y cohesionado hasta la fecha.







